Cinco agentes autónomos corriendo 24/7 sobre tu operación. Observan, deciden y actúan — tu equipo aprueba lo importante.
La IA de GROPP es el motor de la plataforma: un conjunto de agentes que rutean en tiempo real, se comunican con los clientes, cuidan a los choferes y auditan los datos de la operación. A diferencia de un chatbot, estos agentes actúan sobre la operación real —recalculan rutas, priorizan alertas y generan evidencia de cumplimiento— siempre bajo un principio simple: la IA propone y vos aprobás.
Una capa conversacional apoyada en agentes autónomos especializados, más la IA que corre dentro del vehículo y los modelos de visión entrenados para cada industria. Un solo sistema, no herramientas sueltas.
Cada agente se especializa en una parte de la operación, corre solo y avisa cuando necesita una decisión humana.
Re-planifica el día en vivo cada vez que cambia algo — tráfico, clima, desvíos o cambios de servicio.

Habla con los clientes por WhatsApp, email y mensajes de texto. Confirma servicios, responde consultas de seguimiento y escala a una persona cuando no puede resolver el caso.
Analiza cada cámara en tiempo real. Detecta fatiga, distracción y eventos de riesgo antes de que escalen. Es el mismo agente que cuida a tus choferes en cabina, visto desde la supervisión.

Convierte la operación en un resumen diario fácil de leer: revisa los números clave de la operación, detecta cuando algo se sale de lo normal y evita que el equipo tenga que abrir una planilla.
Audita y corrige datos operativos en tiempo real: duplicados, inconsistencias, desvíos de sensor y direcciones mal cargadas.
Cada agente puede activar a otro cuando su resultado afecta el trabajo del otro. No son cinco herramientas sueltas: es un equipo que cuida la operación de punta a punta.
Detecta un evento de riesgo en la cabina y arma la evidencia del hecho.
Si eso va a atrasar la hora estimada de llegada prometida, avisa al cliente antes de que pregunte.
Si hay que reasignar la parada, propone a quién pasarla — y espera tu aprobación.
Es el motor de inteligencia que vive en el vehículo. Su IA visual detecta fatiga, distracción y eventos de riesgo, ordena reclamos, registra la jornada laboral y mantiene un canal de voz con el chofer.
El mismo tablet que usa el resto de la operación — no hay que instalar hardware adicional. Cada módulo se activa por separado, según lo que necesite cada cliente.
Cámaras hacia la vía, hacia el chofer y sobre los puntos ciegos, analizadas a bordo en tiempo real.
Un reclamo que entra se convierte en tarea y se asigna al móvil que mejor puede resolverlo.
El parte diario se arma solo con lo que pasó en la calle, sin que el chofer complete planillas.
Mensajes entre base y chofer directo en el tablet, sin radio y sin llamadas.
El chofer pregunta y resuelve por voz, con las manos en el volante y la vista en la calle.
No es un caso aislado: es una capacidad repetible. Entrenamos modelos de visión para los objetos y situaciones que importan en cada operación.
Las cámaras reconocen basura diseminada y contenedores desbordados durante el recorrido habitual, y generan un aviso georreferenciado para el equipo de limpieza. Nadie tiene que reportarlo.
Anticipa los picos de demanda por zona y turno para planificar cuadrillas y vehículos antes de que se acumule el trabajo.
En pilotoIdentifica pozos y deterioro del pavimento durante los recorridos habituales. Útil para municipios y equipos de mantenimiento vial.
En pilotoGroppy no es un agente más: es la forma de hablarle a los cinco agentes y a la IA de cabina sin abrir cinco pantallas distintas. Pedís en lenguaje natural, Groppy consulta al agente que corresponde y te devuelve la acción lista para aprobar.
¿La IA decide sola? No en lo que importa. Los agentes detectan y proponen; las decisiones que afectan tu operación o tus clientes pasan siempre por una persona.
El agente ve lo que pasa en tiempo real —o predice lo que va a pasar— sin que nadie tenga que revisar pantallas.
Arma una propuesta concreta con su contexto: qué pasó, a quién afecta y qué conviene hacer.
Una persona aprueba, edita o rechaza. La acción se ejecuta recién cuando alguien la valida.